Fundación

Aún cuando las Compañía de Bomberos existentes presentan eficientes servicios, formando un núcleo competente y especializado, por su preparación y experiencias recogidas a través de largos años de vida y actuación , otros visionarios estiman necesaria la creación de una Compañía más.

Un argumento decisivo e incontrarestable es que , el prevenir mas elementos de salvataje a cualquier contingencia que se produjera en la ciudad sería animoso en una circunstancia determinada, que si no se hiciera, con las consecuencias que serían de preveer, impresionando de tal forma , sus mas defensores , a las autoridades, que éstas con disido afán de impedirlo, por el momento, dilataban el punto álgido de las conversaciones.

Su organización es movida por algunos vecinos, que aunque muy ajenos al seno del Cuerpo, se identifican con su finalidad siempre inspirados por un mismo sentimiento. Desagradecidamente estas fecundad ideas preliminares no dan éxito, y todo se conjura para enfriar tales proyectos.

Sin embargo algunos años después, unos voluntarios de la Cuarta Compañía, siguiendo los mismos primitivos propósitos, echan las bases para organizar la Sexta Compañía. estos valientes y esforzados voluntarios, no escatiman medios ni voluntades para llevar a la realidad este propósito, reservándose con la experiencia adquirida los cargos de instructores de la nueva organización. Diversos obstáculos van surgiendo a medida que ellos avanzan en su menguado proyecto, y grande es el dolor que sufren en su accidentada aventura con el repentino fallecimiento del Capitán José Quintino Fravega ,que deja postergado el proyecto , pues era el el inspirador de formar una Sexta Compañía con ciudadanos , hijos de italianos residentes.

Sin embargo, el entusiasmo de algunos bomberos aún mantiene sus fuegos encendidos, y ese proyecto vacila aún en las mentes de sus empecinados forjadores y la Sexta , todavía en embrión se gesta subterraneamente, pretendiendo contra viento y marea , salir a la vida cívica.

es así como un febrero de 1933, otros voluntarios de la Cuarta, reunidos secretamente pugnan por derrotar todos los inconvenientes y por fin se deciden , sin romper los moldes de la disciplina , solicitar a la Directiva, para abandonar las filas y hacer objeto de realidad , aquel sueño de tantas veces contenido.

Una vez más la Directiva del Cuerpo, duda ante la disyuntiva de conceder tal autorización, que abruma por los constantes y consecutivos llamados que le hicieran los voluntarios en el sentido de obtener la licencia, al fin cede con gran entusiasmo de aquel grupo de héroes.

El 24 de febrero de aquel año, se declara la fundada la Sexta Compañía de Bomberos de Concepción, firmada el Acta  correspondiente, de su partida de bautismo, las siguientes personas:

Antonio Cordero, Luis Basso, Miguel Cordero, Jorge Coddou, Eugenio Larenas, Urbano Lagos, Ernesto Folch, Ernesto San Juan, Carlos Zúñiga y Arturo Folch.

Estos fueron los campeones que dan una prueba de constancia para cumplir a un propósito de tan elevadas finalidades.

En cuanto a su primera oficialidad queda constituida en la siguiente forma:

Director – Tesorero, Antonio Cordero; Capitán Miguel Cordero N.; Teniente 1º Ernesto Folch P.; Teniente 2º, Jorge Coddou B.; Secretario , Luis Basso B.

Esta patriótica oficialidad , toma bajo si responsabilidad la tarea tesonera de seguir trabajando por darle una solida estructura a esta naciente Compañía.

Pasados los primeros días de organización y venturosas diligencias ya la Compañía va adquiriendo el de sus antecesoras. Se forman su cuadro y los voluntarios reciben instrucción de rigor.

En sesión realizada por el directorio General del Cuerpo de Bomberos de Concepción, el 9 de marzo de 1933, se declara solemnemente inaugurada e incorporada esta Compañía a la familia bomberíl, concediéndole iguales prerrogativas y atribuciones que a las otras, e incluso sus oficiales podía pertenecer a la Directiva General.

En homenaje al Capitán de la Cuarta Compañía José Quintino F. se la bautizo con ese nombre , manteniéndose su lema “VALOR Y SACRIFICIO”, como símbolo de sabia inspiración.

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